Vigilar la administración de los bienes de la Iglesia. Tesis doctoral  defendida en la Universidad de Navarra


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Vigilar la administración de los bienes de la Iglesia. Tesis doctoral defendida en la Universidad de Navarra

El día 11 de junio de 2015 defendió la tesis doctoral el sacerdote filipino Eleazar Cielo con el título "Care and support on administration of ecclesiastical godos in the light of canon 1276".

El c. 1276 establece el deber del Ordinario de vigilar la administración de los bienes eclesiásticos y ofrece, como medio práctico para hacerlo, la redacción de una instrucción. «Ad-vigilare», término que utiliza el canon, tiene que ver con adelantarse, andar por delante de quien debe recorrer un camino para evitar que encuentre obstáculos y presentarle previamente las soluciones a los problemas. Esta es la misión de las instrucciones y es significativo que el derecho canónico prevea la instrucción (un tipo concreto de norma prevista en el c. 34 del Código) como manifestación concretar del deber de vigilancia.

El nuevo doctor ha sabido sacar consecuencias jurídicas de esta relación entre vigilancia e instrucción.

1. La vigilancia no es administración propiamente dicha.

2. El deber de vigilancia del Ordinario está al servicio de los derechos de los fieles y para facilitar la administración de sus bienes al servicio de la misión de la Iglesia. Es, por tanto, espacio de garantía. No responde a la lógica de la sospecha sino al dinamismo del servicio y el impulso.

3. Precisamente por esta razón, las instrucciones suponen adelantarse a las dificultades que las personas jurídicas pueden encontrar para allanar el camino con una norma que no innova el ordenamiento jurídico sino que ayuda a su aplicación. No son una forma de control sino un instrumento que anticipa soluciones.

4. Los controles internos suponen una interiorización acabada del sentido que el derecho canónico da a la propiedad de los bienes. La propiedad corresponde a la persona jurídica y los administradores deben cumplir su misión con la diligencia de un buen padre de familia. Son custodios de unos bienes que no les pertenecen. Por eso, el control interno no es sospecha sino garantía de un cumplimiento fiel y solícito de las obligaciones del administrador.